Negra tetona

Una morenaza con el cuerpo genial

Cerca de mi casa había un supermercado en el que trabajaba una morenaza impresionante. Ella tenia unas tetas enormes y por lo ajustado de sus jeans también parecía que su culo era de esos redondo y sabrosos. A mi ya desde ese entonces me gustaba el porno de negras, por lo que tenia una debilidad por la cajera de ese lugar que solía cobrarme, es más siempre intentaba que me toque ella e iba a los horarios de su turno. Cualquier situación era buena para poder charlar un rato e intentar ligar.

Se podia notar que le gustaba porque siempre me sonreía y le gustaba que le dijera cosas como: “Que guapa te encuentras hoy”. También ella tenia lo suyo y de vez en cuando me decía cosas que se podían tomar con doble intención, como cuando llevaba nata montada y me me pregunto si lo pensaba usar para algo distinto. Le dije que no, pero que si quería podía usarla con ella. Ambos nos reímos pero ahí quedo la cosa por esa vez, lo diferente es que ahora siempre pensaba en ella y tenia que hacer algo al respecto.

Por eso un dia que estaba ahí la invite a que salgamos, a tomar unas cañas. Ella acepto y cuando termino su turno la pase a buscar. Ella seguía con sus pantalones ajustados y una remera que estaba por explotar con sus tetas, cosa que le dije ni bien la vi. No se enojo, sino todo lo contrario diciéndome que probablemente luego más tarde podría ver que hay debajo y que seguro me gustara aun más.

Yo ya estaba loco, no había empezado la cita y ya tenia ganas de follarla. Nos fuimos a un bar y comenzamos a charlar. No íbamos a perder el tiempo con cosas triviales como que le gusta o cuales son sus hobbys, por lo que todo rondaba en lo guarro. En un momento le pregunto si había tenido sexo anal, y cuando me contesto que no me sorprendí. Le dije que una mujer con un culo tan grande y hermoso debería haberlo intentado alguna vez. Se lo habían propuesto pero no era algo que podía hacer a la ligera. No quise seguir insistiendo con el tema, quizás se enojaría y no obtendría nada, mejor guardar algunas cartas para después ya que ese culo esta noche debía ser mio.

Le conte que me gustaba cuando las mujeres se sentaban sobre mi cara y en especial cuando lo hacían con el culo. A ella aprecia gustarle la idea y hasta me confeso que estaba un poco húmeda, momento en el cual le pregunte si podía comprobarlo y ella desabrochando su pantalón me invito tácitamente a que metiera la mano. Lo tenia completamente rasurado pero por sobre todas las cosas muy mojado. Saque mi mano y tenia pringado algunos dedos, los cuales pase por mis labios y la bese. Podía notar que eso le gusto por que me tomo la polla con la mano y por encima del pantalón me hizo una gran paja. Y todo esto en medio del bar, que si bien estaba algo oscuro no era difícil disimular, teníamos que irnos a otro lado.

Pero ella no paraba, seguía y seguía con su paja a la par de que yo hacia lo mismo con su conejo negro. En un momento le digo que pare que me estaba por venir pero ella no escucho siguió hasta que me vine en mi ropa interior. Todo eso me había echo explotar como nunca y aunque acababa de correrme lo que me dijo ella al oido mientras me lamia la oreja me puso en marcha de nuevo, “Cuando estemos solo voy a lamer tu bóxers hasta la ultima gota de semen”.

Rápidamente nos fuimos de ahí a mi casa que era lo que mas cerca nos quedaba. No tardamos mucho en llegar y menos en que ella me quitara el pantalón luego de haber cerrado la puerta. No mentía, lamiendo todo el semen que no estaba seco en mi ropa interior mientras yo le pedía las suya. Ahora estaba oliendo sus bragas mientras ella me comía la polla, la cual estaba durísimas aun después de haberme corrido hacia instantes.

Nos fuimos al sofa y le quite la remera, mientras hacia lo mismo con la mía. Sus tetas enormes eran un manjar para lamer y morder sus pezones, y todo mientras le cogía con fuerza sus grandes nalgas. Quería hacerla una paja con ellas pero la negra tetona tenia otros planes para mi cuando me dice que me acueste, se había quedado pensando toda la noche en lo que le conté y quería hacerlo, por eso se sentó con su enorme culo encima mio para que se lo comiera. Este tenia un aroma particular a sus fluidos, y es que se había corrido. Se lo empece a lamer y escuche como gemía, eso le estaba gustando, pero no sabia si lo suficiente como para poder encularselo. Por eso empece a jugar con su chocho, el cual estaba empapado, y si esto le gustaba podía hacerlo después con su ano. Así que espere y le metí un dedo en el culo del cual casi no parecio percatarse. Lo malo es que luego de un rato me dijo que intentaremos otra cosa.

Bajo hasta mi polla y se sentó encima de ella, mientras me dijo que quería que le metiera mi rabo blanco bien dentro de su sucio coño negro. Sabia que era una guarra pero no esperaba algo así. Como seguía de espaldas a mi pude continuar primero con un solo dedo en su ojete y luego de a dos, pronto lo tenia tan dilatado que mi polla iba a entrar sin problemas.

Asi que la levante y la puse en 4, y casi sin sacarla seguí penetrándola por su chocho, a ella no parecía importarle mientras le diera lo que quisiera, la diferencia es que podría hacer mi jugada ahora. Entonces continue como si nada y en un momento cogí mi rabo y se lo puse dentro de su ano. Eso no le gusto porque me dijo que nadie se la había metido por ahí antes, pero le conteste que si no le gustaba podía parar. Cosa que no hizo y pronto fue también disfrutando mientras le daba sexo anal.

Le estaba gustando y a mi también, ese culo merecía ser destrozado y no había mejor momento. Cuanto más fuerte se lo hacia y mas adentro le metía mi polla ella más gemía, llegando hasta decirme que se sentía una puta por disfrutar tanto de esto y eso la ponía muy cachonda.

Finalmente le dije que una buena puta se tomaría la leche y ella me dio la razón, diciendo que quería ser la más puta de todas y que se la diera ahora. Verla allí con mi polla en su boca mientras mis descargar no paraban de llegar era super excitante, ese cuerpo que tenia la negra era cosa seria y yo había podido hacer lo que quisiera con el.